Hola mundo

594 palabras
3–4 minutos

«¿Escribo un newsletter o en un blog?» Esta es la pregunta que me vengo haciendo hace varios meses y, como no tengo una respuesta aún, vengo a probar acá a ver que encuentro. Vamos a analizar de manera breve algunas ventajas y desventajas:

Un newsletter va directo a tu casilla de correo electrónico. Por un lado logras llegar a las personas que leen de manera directa. Sólo se tienen que suscribir. Pero en un momento determinado, se cansan de tus pavadas ——que no le importan a nadie—— y se desuscriben (en el mejor de los casos) o te mandan a spam o te ignoran por completo. Conozco gente que tiene varios miles de mensajes sin leer y el globito rojo con ese número de cuatro y en algunos casos de cinco cifras no le afecta a la psiquis en lo más mínimo. O eso es lo que ellos dicen, porque a juzgar por sus actitudes y sus formas de vivir, bueno…

Por el lado del blog, es más difícil llegar a la misma cantidad de gente que con el newsletter y la difusión es mucho más lenta. Probablemente no te lea nadie. Igual no está garantizado que con el newsletter alguien te lea, pero si ya es difícil que con una herramienta diseñada para darte difusión y llegada lo hagan, imagínate escribiendo en un blog. Acá, en un blog.

Imagino que ya te habrás dado cuenta de cuál fue mi elección.

He aquí las razones: escribo lo que quiero, cuando quiero, sin frecuencia, a mi antojo, a veces puedo solo subir una foto, a veces una cita, a veces un texto largo, a veces uno corto. Sí, en el newsletter también puedo hacerlo, pero acá lo que me gusta es que lo siento más como mi casa, mi espacio.

Puede que aún no le encuentres sentido a todo esto que leíste y para serte sincero, yo tampoco. En realidad lo hago acá por capricho. Siempre me gustaron los blogs y quiero mantener esa forma de publicar contenido, pensamientos, ideas, tal vez algo de catarsis, tal vez alguna solución a algún problema.

Pero sí, no hay una razón válida para hacerlo acá y no mandar un newsletter. Todo el mundo escribe newsletters, estoy un poco harto. Yo voy a escribir acá y eso me entusiasma y me pone contento. No es que tenga mucho para decir, pero siempre fantaseé con la idea de tener mi espacio medio por fuera de las redes sociales, de las que también estoy un poco harto.

La inmediatez de todo también me harta. Quiero hacer las cosas un poco más lento. Con calma, con conciencia. A mí me gusta así porque siento que lo hago mejor, que hago cosas de mejor calidad. Y no es que las cosas que se hacen rápido con malas, pero con el correr de los años me di cuenta de que a mí no me salen tan bien y que las hago sin pensar y, como estoy sumido en la vorágine, no me detengo a pensar ni a reflexionar y entonces aprendo poco y nada y solo acumulo estrés.

Así que si esto resuena con vos, con lo que sentís, con lo que te pasa en tu vida, te invito a que pares un poco, te hagas un té, un café, un mate, o te abras una birra y que te sientes a leer un rato estas pavadas que no le importan a nadie, pero que están escritas con amor y a conciencia, para ver si de alguna manera podemos hacer lo que nos gusta.

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